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Desde que descubrí la pasión por los perfumes, me di cuenta de que no basta con comprarlos y usarlos; también es fundamental cuidarlos. Al principio pensaba que un frasco de fragancia podía permanecer siempre igual, sin importar dónde lo guardara. Sin embargo, con el tiempo aprendí que los perfumes son frágiles, casi como pequeñas obras de arte líquidas, y que requieren ciertas condiciones para mantener su calidad intacta.
Me pasó en varias ocasiones que, por desconocimiento, dejé algunas botellas expuestas en mi tocador, justo frente a la ventana. Al principio no notaba cambios, pero después de algunos meses el aroma ya no era el mismo. La frescura inicial se había perdido, y sentí que el perfume estaba “plano”, sin vida. Esa experiencia me enseñó a valorar la importancia de la conservación.
Hoy en día tengo hábitos muy claros que sigo religiosamente para que mis perfumes se mantengan tal como fueron concebidos. El primero, y quizá el más importante, es mantenerlos alejados de la luz directa. El sol es enemigo de las fragancias, ya que sus rayos alteran las moléculas aromáticas. Por eso, nunca más volví a dejar mis botellas en repisas iluminadas o cerca de una ventana. Ahora prefiero guardarlas en un lugar oscuro, como dentro de un cajón o en su propia caja original.
Hábitos a considerar.
Otro aspecto que considero vital es la temperatura. Antes solía pensar que el baño era un buen sitio para guardar perfumes porque siempre tenía uno a la mano después de ducharme. Sin embargo, la humedad y los cambios bruscos de temperatura en ese espacio resultan fatales para la estabilidad de los aceites aromáticos. Ahora evito por completo ese error. Mis perfumes los mantengo en un lugar fresco y seco, lejos de fuentes de calor como radiadores, estufas o incluso aparatos electrónicos que puedan generar calor constante.
La forma en que manipulo las botellas también cambió con el tiempo. Cuando era más joven, me gustaba abrir el tapón y oler directamente del frasco, incluso algunas veces destapaba perfumes sin usarlos solo por curiosidad. Con el tiempo entendí que al hacerlo exponía el líquido al aire y aceleraba su oxidación. Hoy solo destapo la botella cuando voy a aplicarla, y siempre procuro cerrar bien el atomizador o la tapa para evitar que el oxígeno se infiltre y degrade el contenido.
Otro hábito que adopté es mantener los frascos siempre en posición vertical. Puede sonar exagerado, pero cuando una botella se almacena acostada, el líquido está en contacto permanente con el atomizador, y eso puede acelerar la corrosión o causar pequeñas fugas. Aunque lamentablemente hay perfumes que no se puede como Rochas Man, pero pues es preferible si tienes esta clase de frascos conservarlos en su caja. Aunque prefiero que se mantengan de pie, como si fueran pequeñas esculturas esperando su turno para brillar.
También descubrí que no es necesario tener decenas de frascos abiertos al mismo tiempo. Me emocionaba tanto que usaba un perfume distinto cada día, pero me di cuenta de que algunos se quedaban demasiado tiempo sin atención. Ahora lo que hago es abrir solo los que realmente estoy usando en el momento, y si compro uno nuevo, prefiero dejarlo sellado hasta que decida incorporarlo a mi rotación.
Al seguir todos estos pasos, noté una gran diferencia. Perfumes que antes se degradaban en un par de años ahora se conservan frescos y con toda su complejidad intacta. Puedo disfrutar de sus notas de salida chispeantes, de sus corazones llenos de matices y de sus fondos profundos como si los hubiera comprado ayer.
Ultimas recomendaciones para conservarlos.
Para mí, cuidar mis perfumes no es solo una cuestión de alargar su vida útil; es una forma de respeto hacia el arte que hay detrás de cada frasco. Un perfumista dedica años a crear una composición, y yo siento la responsabilidad de conservarla en las mejores condiciones posibles.
Hoy puedo decir con seguridad que los pequeños cambios en cómo almaceno y trato mis perfumes marcaron una gran diferencia en la manera en que los disfruto. Al final, se trata de un ritual de cuidado que multiplica el placer de cada aplicación y me asegura que cada fragancia conserve toda su magia con el paso del tiempo.
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