Por que muchas personas le tiran hate a los perfumes árabes

Por que muchas personas le tiran hate a los perfumes árabes

¿Por qué muchas personas le tiran hate a los perfumes árabes?

En los últimos años has visto cómo los perfumes árabes han ganado una presencia enorme en el mercado internacional. Marcas como Lattafa, Armaf, Rasasi, Afnan o Maison Alhambra aparecen por todos lados: reseñas, redes sociales, recomendaciones y tiendas en línea. Sin embargo, junto con esa popularidad también has notado una fuerte ola de críticas, burlas y rechazo. Entonces surge la pregunta: ¿por qué tantas personas le tiran hate a los perfumes árabes? La respuesta no es simple, porque intervienen factores culturales, olfativos, sociales y hasta psicológicos.

Diferencias culturales en el olfato

Debes entender que el gusto olfativo no es universal. En Medio Oriente, los aromas intensos, densos, especiados y ambarados forman parte de la identidad cultural desde hace siglos. Ingredientes como el oud, el ámbar, el incienso o el almizcle no son una rareza, sino una tradición profundamente arraigada.

En cambio, tú y muchas personas en Occidente crecieron rodeados de perfumes frescos, limpios y ligeros, con cítricos, notas acuáticas o dulces suaves. Cuando pruebas por primera vez un perfume árabe, es probable que lo sientas invasivo, pesado o incluso “raro”. No porque sea malo, sino porque no coincide con la referencia olfativa a la que estás acostumbrado.

La intensidad que es incomprendida.

Otro motivo clave del hate es la intensidad. Los perfumes árabes suelen proyectar más, durar más y dejar una estela más marcada. Para algunas personas eso es una virtud; para ti o para otros puede sentirse excesivo.

En una época donde se popularizó la idea de que oler discreto y “limpio” es lo correcto, cualquier fragancia potente se percibe como molesta. Muchas veces no odias el perfume, sino la experiencia de alguien que se aplicó demasiadas atomizaciones en la oficina, el transporte público o un espacio cerrado. El problema no es el perfume árabe, sino el uso desmedido.

El estigma del “perfume barato = a chafa”

Aquí entra otro punto delicado: el precio. Muchos perfumes árabes ofrecen buena duración y proyección a precios accesibles. Para algunas personas, tú incluido en algún momento, existe la idea de que si algo es barato, automáticamente es de mala calidad.

Ese prejuicio provoca que se descalifique el perfume antes de probarlo. Además, como varias casas árabes crean fragancias inspiradas en perfumes famosos, rápidamente se les etiqueta como “copias” o “clones sin alma”, aunque nunca te hayas detenido a analizarlos con objetividad.

La intervención de Influencers, moda y saturación

Las redes sociales también influyen más de lo que parece. Seguramente viste videos donde todo perfume árabe es “bestial”, “monstruoso” o “igualito a uno de 300 dólares”. Al principio eso genera curiosidad, pero con el tiempo provoca saturación.

Cuando algo se vuelve moda, inevitablemente aparece el rechazo. Tal vez te molesta que se valore más la duración que el aroma, o que se sobrehypee un perfume solo porque proyecta mucho. El hate, en este caso, surge como reacción al exceso de promoción y expectativas infladas.

El desconocimiento del oud y las notas animales, diferentes al occidente.

Si alguna vez probaste un perfume con oud sin saber qué esperar, probablemente te sorprendió. El oud puede oler ahumado, medicinal, animal o incluso sucio para una nariz no entrenada. Lo mismo ocurre con ciertos almizcles, cueros o resinas.

Muchas críticas nacen cuando pruebas un perfume árabe esperando algo dulce o fresco y te encuentras con una fragancia oscura, profunda y desafiante. En lugar de interpretarlo como una experiencia distinta, tu primera reacción puede ser el rechazo inmediato.

Prejuicio geográfico y cultural

Aunque no siempre se diga en voz alta, también existe un prejuicio cultural. Todo lo que no viene de Francia, Italia o Estados Unidos suele verse con desconfianza en el mundo de la perfumería tradicional. Tal vez tú mismo asociaste alguna vez “perfume árabe” con exceso, informalidad o falta de refinamiento.

Ese sesgo ignora que la perfumería árabe tiene siglos de historia y que muchas casas trabajan con materias primas de gran calidad. No todo lo lujoso nace en Europa, aunque a veces cueste aceptarlo.

Experiencias personales negativas

También es cierto que pudiste haber tenido una mala experiencia. Algunos perfumes árabes son demasiado dulces, sintéticos o empalagosos para tu gusto. Como en cualquier categoría, no todo es excelente.

El problema aparece cuando una sola experiencia negativa define tu percepción de todo un universo olfativo. Un perfume no representa a toda la perfumería árabe, pero el hate suele construirse a partir de casos aislados.

Cuando analizas el rechazo hacia los perfumes árabes, te das cuenta de que no se trata de una sola causa. Es una mezcla de diferencias culturales, expectativas equivocadas, saturación en redes, prejuicios y experiencias personales. Estos perfumes no buscan gustarle a todos, ni adaptarse a lo que tú consideras “normal”.

Su carácter intenso, su personalidad marcada y su forma distinta de entender el aroma chocan con muchos gustos occidentales. Al final, el perfume es algo profundamente personal. Lo que para ti puede ser exagerado, para otra persona es fascinante. Tal vez el problema no sea el perfume árabe, sino la falta de apertura a oler algo diferente.